Debido a la presión de algunas organizaciones proteccionistas de los animales, al aumento de la demanda de huevos alternativos, y a que varias grandes superficies e industrias se han decantado por productos más “ecológicos”, el mercado europeo de las gallinas de puesta ha ido evolucionando hacia un sistema de cría en suelo, camperas o ecológicas.

En España, sin embargo, la situación se ha estancado. Tras un importante crecimiento del 2003 al 2012, el fraude en el etiquetado de los huevos, ha frenado este sistema productivo. Lo que puede desencaminar en una crisis severa, ya que casi un 90% de nuestra exportación va a la UE. Y encima habrá que competir con otros países productores, extra comunitarios, y con costes de producción más bajos.

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